18/3/25

más consciente de lo aconteciente



 La moraleja mucha veces es que hay que meterle un poco más de cabeza, alguien tiene que dirigir a esas pulsiones, a esa libido, más que nada para cuidar la energía, para transmutarla. Uno puedo invertirla, en vez de gastarla y como a la platita, cuidarla.

 Somos agotables, y nuestra atención es limitada, cuando el estrés vive en tu propia manzana, lo que te mantiene movilizado y finalmente te deja agotado.

 Entonces si hablamos de recursos, de capacidad de maniobra, quizás podemos aceptar que somos acotados, lo que no significa que no tengamos la fuerza concreta que realmente necesitamos.

 Quizás por una fuga, o una mala cicatrización, la psiquis puede verse infectada, muchas veces vista intoxicada, adicta, a lo que la hace mal, como si fuera una forma de castigo inconsciente, no le veo otra explicación, que la de poner en acto, algo que debemos observar muy de cerca.

 Siempre podemos aprender cosas nuevas, y romper nuestras limitaciones, pero para ello debemos mantenernos flexibles, permeables, asequibles, para que las cosas sean posibles.
 La rigidez y la sobre importancia que le damos a cosas banas o que incluso idolatramos e inflamos, hasta que nosotros mismos explotamos.

Uno no se da cuenta, hasta que cae en la cuenta, pero en retrospectiva uno puede ver que las señales siempre estuvieron ahí.
No es fácil activar la voluntad, más cuando nuestras verdades aún están comprometidas, autojustificando y sosteniendo como un pilar, el castillo de cristal al que solo una crisis, derrumbará y de ahí volver a empezar, pero no sin antes preguntar, ¿Qué ha pasado acá?

 Así que poner un poco más de cabeza es ver por donde pisamos, que caminos tomamos, que de los errores aprendamos y finalmente agradezcamos, porque la cosas no se hacen por arte de magia.  

 Por esto nos invito a ser más conscientes nuestros inconscientes, para poder apreciar lo aconteciente,  mas despiertos y más valientes, nos invito a que trabajemos profundamente nuestras cualidades,  para convertirlas en habilidades, para que nadie más opaque las nuevas oportunidades.


  Agradezco su lectura!  Se valora mucho.
  x Imagocampbells


10/3/25

una arista del amar.


 Si amar es cuidar, ¿Qué pasa cuando descuidamos lo que amamos?  Cuidamos lo que amamos, lo alimentamos, lo protegemos, lo arrollamos, lo embellecemos.

 Lo que damos y a través de dichas acciones nos conocemos, nos realimentamos. 

 Somos en gran parte lo que amamos, lo que hacemos para lo que amamos y también descuidamos, porque no da lo mismo si estamos o no estamos.

 ¿Estamos? ESTEMOS

 Para poder cuidar lo que amamos, uno tiene que ser consciente, de lo que tiene, de lo que es y lo que no es. 

 Usando los momentos de orar, para volar, para meditar, para conectar, agradecer y bendecir todo aquello que hayamos de ungir, para poder relucir a pleno el propio brillo aureo y verdadero. Puro y sincero.

 Simple y ordinario y que va de adentro hacia afuera y que limpia toda la vereda, de todo tipo de inequidades.



x Imagocampbells

8/3/25

No se puede vivir solo del empirismo


 Al partir de falsas premisas, llegamos siempre a falsas conclusiones, no se pueden cambiar los eslabones de un engranaje que hace mover determinada maquinaria, asi cómo los errores suelen ser arrastrados en la matemática, contaminando el razonamiento, desgastando el talento inspirado por el viento.

 Lo mismo pasa cuando cambiamos las palabras, cuando adornamos y auto justificamos para ver cómo el triangulo en el cuadrado encajamos, lo forzamos y sus puntas quebramos para que pueda caber, aunque la experiencia te lo haga ver.

 Seguro que esa noche podremos descansar, al autoengañar, pero a larga o la corta, el hilo se corta y la aorta se coarta dificultando el paso de la sangre, claro uno al principio puede continuar, convencerse de lo que piensa, aunque este mal, para al final de la cuenta siempre hay que pagar.

Entonces, no debemos creer ciegamente, con entrega absoluta, con certeza impoluta, sino mantenerse permeable con un límite ajustable, con cintura, y sin detenerse en la niebla, en el medio de la selva.

 Por esta razón siempre he de dudar, de la certeza absoluta me he de alejar, a la rigidez siempre flexibilizar para que oxígeno pueda pasar.

 Pero como no ir al otro extremo donde la duda es la reina regente, que no me deja hablar porque tiene miedo de abrir los dientes, porque no sabe para dónde andar  y eso la hace paralizar. Para ello es importante, poder confiar, poder creer en que voy a poder y si me tengo que equivocar, no es tan grave ni hace tan mal si eso me hace pensar, me entender y finalmente aprender como los dedos hay que poner para saber tejer.

 

 

6/3/25

Elijo creer

 Me cuesta confiar que la gente puede cambiar, pero elijo creer. Porque creo en el Golem, tambien creo en mí, porque creo en la teshubá, o retorno con entendimiento, con arrepentimiento sincero y también verdadero, porque creo en el perdón, creo en la segundas y en las terceras oportunidades.

 Porque pienso que quien no perdona, no se permite ser perdonado, elijo creer, en las personas, en mí y en Hashem.

El GOLEM de Praga, una escultura de barro, al introducirle dentro de él escrita la palabra Verdad, en hebreo HEmet, en su interior, pudo cobrar vida, con esa energia se dedicaba a defender a las personas, pero este crecia cada vez más y más y por miedo a que destruya el universo, dicen que su creador, le sustrajo la primera letra de la palabra de esta palabra introducido, HEmet, la ALEF y con ella el hálito de vida que entraba junta a ella, para neutralizarlo quedando inscripta dentro de sí la palabra MET, que es muerte.

 Podemos ver aquí cómo la vida y la verdad, se relacionan, hacen un interjuego intrínseco que anima, que da vida, que te hace crecer dia a adía y que vivir en la mentira no es vivir, sino, morir.
 
 No puede haber una, sin la otra. No puede haber vida sin verdad, y no puede haber vida en las mentiras.

 Pero si uno puede salir de la mentira, aunque me equivoque, aunque contra la pared me choque y rebote. Elijo creer, quiero creer, que todo es para bien.

 Entonces decidí agregarle un letra a mi nombre hebreo Abram, ya que si con una sola letra, un Golem puede despertar, imagino lo que uno mismo puede cambiar, si se atreve a a moverse del lugar. A decontruirse, reinstruirse y convertirse en lo que tiene que ser, soltando el grillete del perecer.

 Por lo general los más inocentes, son los que suelen caer, a quienes no les queda más remedio que aprender.

 Si se le puede dar vida a algo inanimado, a algo muerto con la letra Alef, también nosotros podemos transformarnos, también somos de barro y somos vasijas receptoras de influencias rectoras, el problema es que muchas veces la usamos como vajilla o como valija porque no tenemos la mirada precisa.

 Y claro, nos rebajamos, nos prosternamos y a falsos dioses idolatramos, del árbol del bien y del mal su fruto probamos.

 Reconozco que yo también me equivoqué, que yo también pequé y por eso yo sé que se puede aprender, que se puede elegir el bien y que se puede hacer, que el alma no pare de crecer. Elijo ser flexible como la caña y no rígido como el cedro. 

 Seguro que me equivoqué, que conmigo mismo pequé, Pero tengo toda una vida,  para reparar, para arreglar y sanar. Porque sé que el rumbo se puede corregir, cuando uno aprende a elegir, a discernir, y finalmente bendecir.

 Mejor acá y no allá, entrego mi neshamá, se la entrego a amonai y dejo entrar la letra Alef,
para por fin ser ABRAHAM, introduciendo el hálito de verdad insuflado por las narinas, igual que al HAdam.

Imagocampbells

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