Inscribiendo los caminos de la memoria
El conocimiento se va haciendo lugar.
Cuando un concepto que entendemos inscripto supera nuestra capacidad de entendimiento —cuando lo que percibimos como realidad ya no alcanza para explicar un hecho, una cosa o un suceso—, ese concepto se expande. Crea una nueva figuración, una nueva carretera en nuestro interior.
Y así como las hojas de un árbol tienden a buscar la luz solar, las ramificaciones del pensamiento buscan la luz del entendimiento:
la claridad que da sentido al mundo para cada uno. A veces nos encontramos en una encrucijada mental, un laberinto sin salida.
Pero la salida siempre es hacia arriba:
rompiendo techos de cristal,
presionando, trabajando,
sudando y, al mismo tiempo, brillando.
presionando, trabajando,
sudando y, al mismo tiempo, brillando.
Allí surge un nuevo brote,
una raíz que acompaña el crecimiento exterior con un sustento interior.
una raíz que acompaña el crecimiento exterior con un sustento interior.
Las raíces son aquello que consumimos,
por donde absorbemos los nutrientes
de las experiencias vividas.
Ellas inscriben nuestra biografía en los anillos interiores, en forma de espiral,
tendiendo cada vez más hacia el centro.
por donde absorbemos los nutrientes
de las experiencias vividas.
Ellas inscriben nuestra biografía en los anillos interiores, en forma de espiral,
tendiendo cada vez más hacia el centro.
No puede haber crecimiento sin crisis,
sin esa sensación de estar atrapados o limitados. Solo allí podemos romper,
cuando la incomodidad nos empuja
a un cambio urgente para no asfixiarnos.
sin esa sensación de estar atrapados o limitados. Solo allí podemos romper,
cuando la incomodidad nos empuja
a un cambio urgente para no asfixiarnos.
Es en ese punto, cuando somos puestos a prueba, cuando nos exigimos al máximo
para entender nuestras propias alegorías,
que comienza la multiplicación:
el rizoma.
que comienza la multiplicación:
el rizoma.
Cuando un camino se satura,
cuando hay embotellamiento,
la vida se hace lugar. Se acomoda, encuentra una forma más cómoda,
porque somos expansión constante,
movimiento perpetuo.
cuando hay embotellamiento,
la vida se hace lugar. Se acomoda, encuentra una forma más cómoda,
porque somos expansión constante,
movimiento perpetuo.
La idea es circular, fluir,
para que la energía llegue a todos los rincones y se reparta de manera equitativa,
a cada cual según su necesidad,
desde lo invisible, desde lo que no se ve,
siempre detrás del telón,
cuidando el escenario
para que la función continúe.
para que la energía llegue a todos los rincones y se reparta de manera equitativa,
a cada cual según su necesidad,
desde lo invisible, desde lo que no se ve,
siempre detrás del telón,
cuidando el escenario
para que la función continúe.
Cuando un tronco se quiebra,
pero sus raíces aún siguen intactas,
la vida nuevamente, se hará lugar.
Con los seres humanos, pasa igual.
Todos tenemos esta capacidad de regeneración para reponernos o superar un daño y volver a crecer desde las bases.