A primera vista no se nota, no se ve,
pero allí está escondida, tu verdad más profunda, adentro de una funda de otra funda, de otra funda, como en regalo que fue 126 veces empaquetado.
Bajo la premisa de que las vestimentas, revelan nuestra desnudez, me pregunto: ¿Qué dice cada diario Personal? Quién cuenta la historia de nuestra propia vida, por dónde pasó la iluminación de uno mismo como faro, de proyección, desde la reflexión.
¿Se entiende lo que escribís, se resaltan los aprendizajes del personaje principal? Es su crecimiento un testimonio de su viaje existencial? O bien es un garabato difícil de descifrar, codificado y encriptado?
Aunque es importante saber que cada estación es parte del viaje, los garabatos son el comiezo de todo, una forma de expresión rudimentaria, que puede verse desordenada o caótica, pero si bien cada uno comprende su propia libreta, sus apuntes y anotaciones, debemos trabajar e intentar ordenar, separar e intentar ser claros.
La belleza también se oscurece muchas veces, cuando no está cerca de la emanación. Pero esto también puede ser un primer paso, que anteceda a un segundo, en la escalera personal, en un nuevo amanecer, de un nuevo día.
Cada maestrillo, con su librillo. Cada cual con su rollo, con su verdad, con lo que busca alcanzar y por sobre todo, llenar o sanar.
Tras toda contracción, sanamente, consecuentemente deviene la expansión, en el mejor de los casos, pero puede suceder que algunos todavía siguen aferrados a aquello que los aprisiona, el cambio no ocurre, ni la transformacion, mucho menos la liberación, sino soltamos aquello en cuestión.
Allí el aura recién se enciende, cuando le dan pista para despegar cuando se conecta lo uno con lo uno. Allí, en un barco sobre aguas turbulentas, pero sostenido por el mástil de la confianza. Sabiendo que mi papá es el capitán. No se trata de confiar por confiar, sino sintiendo seguridad. De ser uno mismo en el máximo potencial.
Para ellos necesitamos darnos una oportunidad. Apostar por nosotros mismos, ponernos de titular, contratarnos, sí, a nosotros mismos, sabiendo que somos nuestra mi mejor opción.
Nadie sabe más a la perfección cuál es la propia posión, cuál es nuestra pasión. Preguntarnos y contestarnos y de todo lo vivido y aprendido, armarnos y rearmarnos.
Amar. Pero de manera ordenada, conociendo cada parte y cuál es su función, cuál es su posición para dar la mejor función.
Si es que aún no llegaste a destino. Suelta las amarras. Eleva las anclas.
Tienes que dar el primer paso. Tomar una decisión, solo no se abre un telón. Y confía en el viaje: en el coche, en el cochero y en el pasajero, el csmino traerá lo necesario, para que todo sea como debe ser. Para aprender lo que haya que aprender. Y resolver, lo que haya que resolver.
Porque si de algo estoy seguro es esta vida, es que ser resolutivo y autosustentable, ante un mundo andante, variante, que siempre está en movimiento, en forma de carrousel.
Cuando uno viaja a la velocidad de la luz. El entorno puede dar protección si estamos cuidados, iluminamos, o bien puede generar desprotección, porque si están los cables pelados podemos electrocutar o quedar electrocutados. Por ellos antes de cruzar, siempre hay que mirar. También en lo espiritual, cruzamos constantemente: energías, portales, chispas, canales, luces y aires.
La conciencia es el primer ministro, el primer guardián. Las barandas y las rejas de la azotea, para que no te caigas por la chimenea son tu seguridad privada. Por ello, sin consciencia no hay paz, ni puede haber confianza, ni cuidado, uno se encuentra regalado. con el mismo impulso que se usa para construir, se puede destruir.
Ahí es donde uno debe poder elegir. Poder decidir, si vivir o morir. Si dar o recibir. Porque dejar la puerta abierta es dejar entrar la oscuridad si uno no sabe bien si aún a llegado a su vecindad, a su comunidad.
Cuidar es proteger, es amar. Es dar, saber a quien dejar entrar a lo más sagrado a tu lugar, quien sepa valorar.
Porque sin valorar, un ángel no puede volar. No porque dependa de ello, sino por darle un sentido, una motivación, un propulsor de que todo lo que invierto, sea un negocion y no una desilusión.
Los límites no encierran:
ordenan, sostienen, protegen.
Son escalones que permiten subir.
En la materia, la perfección no existe.
Buscarla como única meta
es quedar preso de un vacío auto-creado.
Las palabras crean,
los pensamientos son sus caminos.
A veces se cruzan y otras se chocan,
como meteoritos internos que transforman.
Pero siempre existe la elección:
de qué lado renacer. En esta vida vivimos muchas vidas. Tras cada caída y renacimiento, se nos da otra oportunidad.
Esta vez, decido no repetir el mismo error.
Esta vez, elijo cumplir la misión. Y para ello mucho tendrá que ver mi conciencia y con ella mi visión, a la hora de hacer una interpretación que genere una percepción qué maneje mi corazón y con ella mi acción.
Esta vez seré el titiritero y no el títere de este juego y quizás esta vez, caperucita por fin podrá antecederse al Lobo en camisión, y pueda salvar a su abuelita para que no entren en su casita, qué una vez ya fue de paja y otrs de cartón, fue de barro y tambien de madera y hasta supo tener vidritrales de color, para embellecer la luz del sol.
Esta vez aprendí la lección, y los ladrillos serán mi elección, serán mi protección, luego me ocuparé de la decoración.
No por paranoia y no por miedo. Sino, por amor, y por cuidado, mio y de los que tengo al lado. Para vivir con protección, con bendición, con cuidado y con amor.
Con confianza en el creador, haciendo mi parte en esta cuestión.
Por todo esto, se habla de percepción de vacío. Pero en verdad esa idea como tal no existe, sino que es una cuestión de revelación y no revelado, de potenciales encapsulados, dentro de una semilla, que contiene frutos, que contiene flores, solo necesita tomar buenas deciones, de observación y de valoración en cada ocasión.