8/12/24

Ordenarte el mate, en-tren-ARTE

  Desafío de la semana y de toda la vida.
Reconocer los pensamientos impulsivos.
Aprender a observar las propias  corrientes y conductas instintivas para ver a dónde nos llevan, qué quieren, qué desean, qué las desvelan?

  Piner un coto al caos y a la desorganizacion, poniendo límites, para poder ordenar, y que no te ordenen a tí. Que no te den más órdenes, de esas que finalmente terminan desordenadolo. 

Reprogramar. Actualizar el sistema.

 Que cada pasajero, pueda frenar, para  bajar en su estación, que pueda transitar por razonamiento y por la emoción la descarga del cañón.

 Para poder llegar a casa. A tu hogar.
Entero, en paz. Lucido y sagaz.

 No dejar más conducir a ese chofer  desproporcionado, y poder tomar uno mismo el volante, para poder ir verdaderamente hacia adelante.

 Romper el grillete bien pesado y de una buena vez, ser liberado, paradojicamente, de tí mismo, que te mantiene apresado.

 Paciencia. Consciencia. reflexión, entendimiento y control. Ante toda adicción. Respetar el semáforo para una buena conducción. Saber cuando frenar, cuando avanzar y sobre todo cuando estar precavido, preparado para el cambio, atento y escuchando mientras ando.

 Nada de sometimiento, ni de sumisión a la compulsión, a eso: EYECCIÓN, para que no opere la succión. Es momento de ajustarse bien el pantalón, de entrenar y mejorar, de observar y no solo mirar. 

 Es hora de despertar. De levantarse y laborar.
En un mismo. Reconstruirse, para nueva nuevamente, erigirse. Elegirse, contratarse y esmerarse, en uno mismo. Alejarse del abismo, sin abrazar espejismos, en tu propia empresa. En tu propia represa, que reza y reza.

 Para no ser, una presa.








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