30/12/24

Capas de la cebolla

 Acusación y ocultamiento de la consciencia, Sepultada en la tierra del inconsciente, cuyos brotes intententan convertirse en fruto síes que no son talados en algún momento de su crecimiento, de su entidimiento.

 Pero la energía siempre está allí, aunque enterrada viva, haciendo labor tu propio corazón del sonido tan fuerte que genera, pero que pareciera no escucharse.

 Recuerdo arquetípico de la memoria interior,
dibujando mándalas Figonichi para colorear, algo que aprendemos desde niños, y cuya actividades  nunca cesa, siempre y cuando no quieras que tu visa, sea gris.


23/12/24

Las luces de Janucá, disipando la oscuridad.

 
Una poesía de nochecita 
Inspirada en una charla con una amiga que atraviesa, lo que todos un poco atravezamos y que en algún momento, toca.

 Porque todos estamos conectados.

 A veces las vida nos tira tsunamis, volcanes y fieras salvajes moviéndonos del lugar, haciéndonos pensar...

  Es importante que podamos aprender algo de todo esto creo,  de que hagamos algún tipo de cambio, de click.

 A veces estamos en automático. Y es necesario frenar un minuto y encontrarse con uno, en medio de todo, en la nada.

 ¿Cómo homenajear la vida,
cómo celebrar , cómo conectar  en equilibrio y cómo respirar y suspirar en medio de la tempestad.

 Descargarse y bostezar.
 Largarlo todo, vaciarse
Dejar solo a la neshama.

 ¿Cómo no arrastrar a quien me acompaña por mis emociones, por mis frustraciones?.
 
Cómo tendré que hacer mis oraciones? Tengo que pedirle a Hashem?
Tengo, qué agradecerle?
Tengo que apoyarme?

¿Todo junto?
Creo que sí

 La claves es saber pedir; cuando no sabes lo que que queres.
Así de complejo o sencillo.

Primero aléjate del mal.
Luego haz el bien.

Si recibís para dar, siempre va a sobrar. Para volver, volver y volver.
A renacer, pero esta vez un poquito más grandes, más iluminados.

Januca Sameaj!

8/12/24

Ordenarte el mate, en-tren-ARTE

  Desafío de la semana y de toda la vida.
Reconocer los pensamientos impulsivos.
Aprender a observar las propias  corrientes y conductas instintivas para ver a dónde nos llevan, qué quieren, qué desean, qué las desvelan?

  Piner un coto al caos y a la desorganizacion, poniendo límites, para poder ordenar, y que no te ordenen a tí. Que no te den más órdenes, de esas que finalmente terminan desordenadolo. 

Reprogramar. Actualizar el sistema.

 Que cada pasajero, pueda frenar, para  bajar en su estación, que pueda transitar por razonamiento y por la emoción la descarga del cañón.

 Para poder llegar a casa. A tu hogar.
Entero, en paz. Lucido y sagaz.

 No dejar más conducir a ese chofer  desproporcionado, y poder tomar uno mismo el volante, para poder ir verdaderamente hacia adelante.

 Romper el grillete bien pesado y de una buena vez, ser liberado, paradojicamente, de tí mismo, que te mantiene apresado.

 Paciencia. Consciencia. reflexión, entendimiento y control. Ante toda adicción. Respetar el semáforo para una buena conducción. Saber cuando frenar, cuando avanzar y sobre todo cuando estar precavido, preparado para el cambio, atento y escuchando mientras ando.

 Nada de sometimiento, ni de sumisión a la compulsión, a eso: EYECCIÓN, para que no opere la succión. Es momento de ajustarse bien el pantalón, de entrenar y mejorar, de observar y no solo mirar. 

 Es hora de despertar. De levantarse y laborar.
En un mismo. Reconstruirse, para nueva nuevamente, erigirse. Elegirse, contratarse y esmerarse, en uno mismo. Alejarse del abismo, sin abrazar espejismos, en tu propia empresa. En tu propia represa, que reza y reza.

 Para no ser, una presa.








Archivo del blog