29/9/25

figonachi personal

Figonachi peronal

 En un pulso muy matemático y a la vez espiritual 🌌 — como si la mente respirara en espirales de ideas que se transforman, que imiten, que generan impulsos.

 Emisiones, sin devaluaciones. Estímulos por montones y pensamientos que llevan a otro pensamiento, mientras te vas construyendo.

Se multiplica. Se convierte en idea. se crean creencias y esquemas que articulan tus movimientos.

Se crean todo tipo de hipótesis y no todas llegan a convertirse en verdad.

 Entonces si cierras los ojos y observas lo que te enerva cuando te quedas sin yerba. Puede observar el reflejo el resultado, que El impulso a creado, producto de una sumatoria y una historia.

 Cuando logramos ver el ciclo, la raíz que todo lo que inspira y te tira, allí es cuando la emoción se enfría, se expulsa, suspira y se vacía. Cuando comprendemos. Cuando entendemos, cuando con nuestras entrañas lo vemos y recién ahí lo recorremos.

 En una secuencia infinita, natural, que trabaja, que necesita descansar, se necesita alimentar, para poder co-crear.

 En donde cada número, es igual a sus anteriores, 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55….

 Siguiendo una cadena, de nos enlaza, que tiene inscripta una historia, escalonada, en forma de caracol, símbolo de la armonía que estructura la naturaleza, su aura.

 Toda secuencia responde a un principio, nada se rige por azar. Las formas están sujetads a su multiplicación organizada.

Su crecimiento sigue una curva, un carril, es un eslabón.

 Con las personas pasa lo mismo, nuestra naturaleza esconde una fórmula, una sumatoria de partes anteriores que me componen, que forman parte de otras partes y partes. Si di se divide el último número, por su anterior, siempre nos dará como resultado similar, que ronda el 1.6, que marca la distancia entre cada eslabón. Ya sea cual sea su suma o su multiplicación, nos divide a todos la misma proporción. Uno coma seis.

 Una medida. Una distancia, un espacio sideral, personal, que nada ni nadie debe atravezar para que podamos funcionar.






 




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