Cuando encontras lo más bello, en lo que más temiste, ese alpiste, no lo perdiste, te lo comiste. Pero esto sucede una vez que superamos el factor emocional, límbico o bien instintivo. Cuando partimos de la cognición, atravesamos la emoción y regalamos las respiración.
Dicen que el miedo no es sonso, pero yo creo que algunanas veces, sí lo es. Una cosa es la activación qué se genera a nivel corporal y otra muy distinta es la racional, quien decide que es mentira y qué es verdad.
Una sensación te puede descontrolar y solo una racionalización te puede calmar.
¿A quién vas a dejar manejar?
A veces para poder llenarse, al menos de la manera correcta, primero hay que vaciarle para luego poder completarse.
Porque no se trata de llenarse , no es cuestión de meter por meter, es cambiar la cantidad, por la cualidad.
Muchos años de tragar quien sabe qué...
Cada uno ya conocera su nutrición espiritual, qué te inntroducís, con qué te alimentas, lo que miras y lo que escuchas. Las calorías y las grasas trans que no estan etiquetadas en las vivencias o en las personas tóxicas que frecuentas en tu animosidad.
Por ello antes de tapar tu conducto personal, espectorá, deconstreñite, en un, dos, tres, vá. Moviliza. Deconstrui tu instintiva vieja verdad, antes de que se rompa de tanto tensar y tensar, generando una nueva crisis vital.
Otra nueva y famosa, crisis vital, sí, otra más.
Aunque crisis es oportunidad, sí.
Ya lo dijimos tantas veces..
Todo es para bien. Pero esa no es única forma de crecer, de aprender, cuando el caparazón no dá más, te salís y lo cambias, de la langosta aprenderás, porque sino te auto-estrangulas.
Pero por qué tener que llegar a eso, se que es lo más difícil, para cada quién, cada uno sabrá de su círculo vicioso abaro y prejuicioso, anteponiendose a su circuito virtuoso, altruista y generoso.
Es algo universal, lo que pasa es que muchos caen en la cuenta de que algo ya no va más cuando se clavó y ya no camina más, porque implosionó, la quedó, o simplemente se cayó y se rompió. Se resbaló.
Entonces aquello que tanto funcionó en algún otro entonces, lo que te salvo allá cuando buscabas hayar, ahora antes de que se ahogue, de que explota, de que pinche o que choque... mejor ya no va seguir metiendo reboque, o pegando con la gotita.
Así, como un manguera, reseca por el tiempo que hoy perdió su flexibilidad, hoy devenida un tubo reseco, a punto de quebrar....
Mejor soltar, mejor prevenir, que curar.
Mejor recalcular, pararse, frenar para poder observar, para chequear los niveles y regular los decibeles, de nafta, de aceite y electricidad, del sistema nervioso central.
No es fácil salir del modo automático, instintivo e inscosciente, pero activemos un poco el neocortex, porque el alocortéx, nuestro cerebro de reptil, ya quedó primitivo para la evolución de la propia vida de uno.
Algunos viajan de un extremo al otro del planeta para sanar para poder encontrar en el medio su lugar, mientras otros deben hacer un salto al vacío, con mucha valentía, osadía, buscando encontrar una salida de su circulo vicioso, para que el patrón, no sea más su patrón y así romper el techo de cristal del laberinto psico-neuro-espiritual, para cada vez más concientizar.
Renunciar, cuando hay que renunciar,
No hace falta hundirse con el barco como un viejo capitán.
MEJOR HACER UN PIM - PUM - PAM.
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