24/12/16

Blanca Flor, una historia de ficción

La adicción a las harinas de una joven celiaca.

Aquello prohibido, compartido o simplemente por descuido y negligencia,
de aquellos que no familiarizan con la sapiencia.

La complicidad entre pares, la pertenencia.
Corriendo la conciencia, produciendo consecuencias,
generando en los cuerpos la Dependencia,
prima hermana de Abstinencia.

 Mejor hablemos Adolescencia, hablamos de Independencia,
inconsciencia, decía la hermana Roberta.

La madre que asfixia y del padre ni noticias.
Cartas para quien no puede leer ni escuchar pero que se necesitan expresar,
en medio de mudanzas de tempestad.
Suspirar, llorar, de todos modos  agua haz soltar.

 Que me corto, que me tiro, que no respiro,
tal vez será momento de poner en palabras lo sentido.

 Blanca Cocaina era su Blanca flor,
 la marca de harina que consumía por predilección.





x Imagocampbells

6/12/16

Pepe grillo

Vivir es cambiar, en cualquier foto vieja lo verás.
Dando vueltas alrededor de mi sol,
no hay cadenas para el candombe.
Decir que nos queremos es dejar libre al corazón.

La noche ilumina, a través de un perfume francés,
la pasión del jardín desolado.
Una estatua que se abre mostrando una nueva dimensión,
vieja información.

Sentirse simple y ordinario, potencial y no calvario.
Cúmulo de estímulos creacionales, vistos como banales,
Ponen polvo de hadas ante los raudales, haciéndolos reales.

Era más linda que una estrella.
Naranjo en flor.
Apagando la sed que mese la cuna,
para volver a la canción del cielo.

No me digas que no se puede volar.
Estaba en el tiempo y el lugar.
La pregunta no era el ¿por qué?, sino ¿para qué?
Después de unos años lo pudo comprender.

Todo aquello que escuchas, lo incorporas.
No hay tiempo de más. Llevo paraguas, por si lloras.
No es una cuestión de ciencia, sino de conciencia.

Como la tortuga a su casa nunca dejó, siempre a cuestas la cargó.
Pero nunca le alcanzaron las palabras para expresar la metáfora.
Necesitaba actuar;
Una madrugada mientras Shakespeare dormía,
a través de ecos, ensueños y de sombras monto su obra, 
Pepe grillo montó la primera escena de la obra

Era el mundo de las hadas en donde el amor, 
no es una profesión, en donde la alegría y tristeza 
convivían con la realeza.

Al final, no hubo banderines ni cornetas.
Pero él sabía en su interior, que había completado su misión.
Y aunque venga un vendaval, no lo moverán.
Porque esta seguro que ya no necesita seguro.

El sueño de una noche de verano.
Sueños, realidades, amor y magia.
Reyes del silencio vs esclavos de la palabra.