9/6/15

Cuando las palomas se animan

Un animal social y el súper hombre
se encuentran en un monte
para darse el beso de la muerte.
Cada cual con su voz,
el discurso del Otro les es atroz.
Mezcla perfecta de arena y cal:
una y una,
una a una.
Donde todos y ninguno tienen razón,
las verdades caen,
las mentiras suben.
Una se estanca en una nube,
la otra… te consume.
Humanismo y humanidad, encontrados.
Una niña y un niño tomados de las manos.
Hablar…
y pedir perdón.
Mamar, sin llamar la atención.
Un florecimiento abismal,
un conocimiento intelectual.
Un punto de inflexión en la naturaleza:
punto de reunión, de revelación.
No sólo representación en la intelección,
sino luz en los sentidos,
activación de la percepción,
camino abierto
hacia ocho mundos en la creación.
Cierta vez, un rey del silencio
le mostró
a un esclavo de la palabra
que dudar no es negar,
que atesorar no es guardar,
y que amar…
no es quitar.
Que un beso es de corazón a corazón:
en la boca,
en el oído,
y en el pulmón.
Que todo lo que no es natural
es un sinsentido,
una obstrucción
que no llega a la reflexión:
una grieta en el esternón.
Desazón.
Y que una paloma callejera
puede ser mensajera.
Pero recuerda…
una vela no espera:
se hace cera.
Será…
cera…
será…
lo que será.
Vuela.

 x    Imago'Campbells



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