24/4/26

Correspondencias espirituales


AJAREI MOT- KEDOSHIM 5786

 No hay coincidencias. Hay correspondencias espirituales. Cuando dos puntos se alinean a través de un tercero —un objetivo en común— aparece una responsabilidad mutua.

Cuando el recipiente está listo para recibir, cuando hay predisposición, cuando lo creemos… recién entonces lo creamos. Sin excusas, sin justificaciones, sin someterlo al tiempo: habitando un espacio. Estar en el lugar correcto, aquel que potencia, y no donde la energía se disipa y la vida merma.

Hay prohibiciones en el trabajo sagrado. No son morales ni sociales: son configuraciones de conexión entre la luz y el recipiente que la contiene. Para revelar, no para romper. Por eso se delimita lo que confunde, lo que mezcla, lo que desordena.

No toda unión es unión. Algunas ocultan más de lo que revelan. Se cruzan niveles que, en lugar de construir, fracturan: una fuga, un corte, una rotura. Antes de elevarnos, debemos separarnos. Antes de hacer bien, dejar de hacer mal.

La desnudez, así entendida, no es ausencia sino desborde: es aquello que soltamos de manera inconsciente. Recibimos y damos, pero en el medio no procesamos ni encarnamos. No hay integración: hay fuga. No eleva lo mundano porque no lo trabaja, lo expone sin transformarlo.

Por eso aparecen las vestiduras y las investiduras. No como ocultamiento, sino como forma. Repetir, observar, escuchar. Poner límites, arropar, cubrir esa desnudez. Porque lo que revela no es lo que falta, sino lo que hacés: tus acciones, tus reacciones, tus construcciones y tus demoliciones.

Romper los ídolos es empezar a sanar, rearmar una nueva estructura. Después de deconstruirme, construir un nuevo santuario: compartido, como espacio para recibir la Presencia divina. Dejarla posar, y no dejarla pasar.

Enfocado en el trabajo interior, dando lo mejor para el bien común. Ponerme en pie: corregido, arrepentido, pero parte de algo mucho más grande. Se debe poder trabajar el pedir —durante 51 días, atravesando portones, cada uno como un portal— sin excusas, sin venganza, sin rencor; con misericordia, con amor, con bondad, y también con límites.

Para entender, para aprender a amar, hay que saber por dónde comenzar. Muchas veces es desde lo más terrenal: en lo conocido, en lo negativo, en eso que podemos identificar. En lo que me toca, en lo que no me gusta que me hagan.

Pero ese es solo el inicio. Partir de uno para comprender al otro. Despertar la empatía como salida del egoísmo, salir a buscarla. Proyectar hacia afuera lo que adentro duele, pero transformado.

Otredad. Un sentimiento que nace dentro y se expresa sano, incluso frente a quien llamamos “malo”.

Pensar en el otro, ponerse en su lugar, no es opcional: es responsabilidad. Porque ahí empieza la adhesión a lo divino. Sin contracción del yo, no hay lugar para los demás.

22/4/26

economía espiritual

Había una vez
una semilla…

que sos vos.

Uno nunca sabe
cuántos árboles
van a salir de ahí.

Todo se mezcla,
se expande,
se pierde,
se muda de continente…
y se vuelve a encontrar.

Generaciones hablando
en distintos idiomas
de lo mismo.

Insistiendo.
Repitiendo.
Lo que vos repetís.

Hasta que uno llega…
y sale andando.

Hijos que se fueron,
nietos que volvieron.

Pieles que se estremecieron.

Historias que se entrecruzan
en un mandala
que nadie termina de ver.

Uno se mueve,
aprende,
se equivoca,
y vuelve…

en espiral.

Como un tren
que avanza tirando semillas,
regando con lluvias el camino.

Sembrando afuera…
para que algo crezca adentro.

Y en el medio…
pasa todo.

Acá estás.

Viajando en un vagón
que no es tan privado.

Donde lo que hacés
toca al de al lado.

Lo que das
se multiplica.

Lo que cuidás
se potencia.

Lo que regás
te alimenta.

Inscribís una página
que no es solo tuya.

Una escena
en una película compartida.

Cuidás —o no—
tu economía espiritual.

Cada gesto
es energía en movimiento.

Disparás flechas
que no vuelven.

A veces no sabés
dónde caen…

pero caen.

Y algo queda.

La vida debería tener un cartel:
“Cuidado… recién pintado”.

Aunque seis mil años
ya hayan pasado.

Pantallas encendidas.
Mentes conectadas.

Un solo cuerpo
mirándose en partes.

Datos que viajan
más rápido que el tiempo…

y un sentido
que llega más lento.

Estamos todos
en la misma red.

Sin saber bien
qué estamos tejiendo.

Cada vida
es una parte.

Cada acto
una inscripción.

No venimos del pasado.

Somos el pasado
reencarnado
en acción.

Lo que empieza en uno
se vuelve en los demás.

Se multiplica.
Se transforma.
Sigue.

No somos muchos.

Somos uno.

Aunque a veces
no queramos.

Dr. Square - Arte como estandarte



Ante los oscurecimientos, esclarecimiento
Con un moño en cada encuentro
Contando los mismos cuentos
recibiendo para dar, se sabía manejar.

Acumulando sabiduría,
la tuya es mía,
gasto su vida, 
repartió toda su energía,
y ahora mendiga y nadie le convida.

Sin pensar, creando
Sin sobrevivir, viviendo
Sin percibir, sintiéndolo

Y aunque se me meten entre los dientes
tengo escarbadientes.
Sin pisar para subir, 
Tirando el maletín.

En qué mundo estamos viviendo,
En qué nos estamos convirtiendo.



x Imagocampbells

La Escena actuada afuera

El otro es mi espejo,
lo que le hago me digo…
y en el camino…
lastimo.

Sostengo la escena
para no salirme de ella,
me agarro de otros
cuando la cuerda tiembla.
No es el otro…
soy yo.

Soy un Pokémon…
tratando de atraparme,
me pierdo en escenas
para poder mirarme.
Lanzo mis actos
sin saber por qué…
y en lo que te hago…
me encuentro otra vez.

Quiero que siga,
que no se rompa el final,
controlo todo
para no soltar.
Pero cuanto más aprieto…
más se va…
y lo que no nombro
me empieza a actuar.

Y eso se termina
cuando te centrás…
cuando te canalizás…
cuando te callás,
cuando te perdonás…
cuando soltás…
cuando no controlás.

Recién ahí…

Ya no soy la escena…
la puedo mirar,
lo que antes actuaba
empieza a hablar.

Si logro nombrarlo…
deja de proyectar…
una historia sin fin
puede terminar.

No sos mi reflejo…
sos mi encuentro.
No sos un espejo…
sos alguien mirando.

Creí que te veía…
y me estaba viendo.
Me miro en vos…
pero vos también estás.
Me miro en vos…
pero el agua no es solo mía.

Te usé de espejo…
pero no vi solo mi reflejo…
me olvidé que vos también sentís…
vos también mirás.
Te usé de espejo…
para no mirarme.

Y por eso…
no dejo de reprocharme.

Es hora de…
despabilarme.
Llevarlo hacia adentro…
a donde todo empezó.

Quedármelo…
aprender a guiarlo.

Para que no muerda…
no ladre…
no rasguñe…
y poder jugar
sin lastimar.
Saber frenar…
antes de cruzar.

Recién ahí…
flotás.

uia.

16/4/26

de ir y devenir

✨ Ir y devenir


Salir de la estructura
que impone el carrusel
que te enseñaron en la escuela…

y en las telenovelas.


Repetir…


Una y otra vez
la misma vuelta.


No hay una sola voz.
No hay una sola canción.


Hay ritmos.
Hay vientos.
Hay direcciones.


Ir…
y devenir…


No todo es seguir…
también es elegir.


Te hacen creer
que si sacás la sortija… ganás.


Pero el premio…
es una vuelta más…


Te pueden enseñar…


Pero vos elegís
qué tomar
y qué soltar.


De las virtudes…
y los vicios
de los demás.


No te pueden obligar
a comer todo lo que hay en el plato…


si todavía
no te pusiste los zapatos.


Ensillá ese caballo…


Cuando la sortija tomás…


Te están cazando…
y creés que cazás.


Hay veces que perder
es lo único
que te deja escapar.


Ante la duda…
te quedás.


Siempre es más fácil
seguir girando…


que salir a navegar.


Ir…
y devenir…


Dejá de girar…


empezá a elegir.


Hay mucho por descubrir…


y crear.

12/4/26

Cuando las palabras no alcanzan

 
 Hay veces…
en que las palabras no alcanzan…

 Cuando las respuestas no están…
hay que subir un nivel más.
Porque no todo se trata de entender,
ni de reconocer…
menos aún en medio del dolor.
A veces lo único que sostiene…
es la conexión,
con algo que no ves…

 Saber —o al menos creer—
que todo es parte de un gran todo…
no te deja a la deriva.
Un ángel que acompaña y guía…
un mástil en la tormenta…
algo que te abraza…
para no caer.

 Cuando no alcanza lo que entendés…
algo en vos empieza a hablar,
no desde la razón…
sino desde lo más profundo.
No todo se sana entendiendo…
y en ese latido interno…
empieza el camino a seguir.

 Está bien llorar…
aunque llueva en el mar…
hay un cielo más y más
Algunas vivencias son piezas…
que hoy ya no están…
pero siguen ocupando un lugar.
Y aunque no lo veas claro…
aunque no lo puedas nombrar…
algo en vos te sigue guiando
allí está.

 Cuando todo cae en remolino…
y no sabés hacia dónde ir…
algo en vos sigue hablando…
aunque no lo estés escuchando

 Cuando no alcanza todo lo que sabes…
Cuando no te reconoces 
no es desde la razón…
sino desde lo más profundo.

 No todo se sana entendiendo…
y desde ese latido interno…
se derrite el congelamiento.

 Los sueños despiertan una emoción,
un lenguaje sin palabras…
símbolos que no se pueden explicar…
pero señalan.
Marcan el pulso…
un ritmo…
que pide ser escuchados.

 Hay imágenes que retornar una vez más…
que tienen algo que mostrar…
desde el eco de tu alma…
que se quiere hacer escuchar.

 Lo que negás… te somete.
Lo que aceptás… te transforma.

 Cuando ya no alcanza explicar…
sintonizá bien dial, el ruido No deja escuchar
hay algo más grande en vos…

 Quizás no encuentres certezas…
tal vez no las haya 

 Deja de esperar
lo que tarda en llegar 
pero es para vos
siempre encuentra la forma, su momento y su lugar

 Confía, Confiá…
Cuando nadie más

CAMBIO DE ESCENA


 No sos lo que ves…
sos lo que imaginás…

Sin darte cuenta…
te estás actuando.
Siempre la misma historia, 
distinto lugar, caras nuevas… 
pero igual final,
algo se repite sin avisar…
como si alguien la volviera a armar.

 No es el mundo que te viene a buscar,
hay una escena que no dejás de montar,
un guión oculto, difícil de mirar…
donde siempre sabés cómo terminar.

 No es casualidad…
eso que te pasa…
es una forma…
de sostener la falta.

 Es mi fantasma el que está hablando,
el que arma todo sin preguntar,
me hace amar de cierta forma…
y también fracasar.
No es el otro… soy yo mirando,
desde un lugar que no puedo soltar…
si cambio la escena por dentro…
todo puede cambiar.

 Busco algo que no puedo encontrar,
pero igual no dejo de intentar,
no es ese cuerpo, ni ese lugar…
es otra cosa… que no sé nombrar.
Ese vacío que no se va,
no es un error que hay que arreglar,
es el motor… es lo que está…
haciendo al deseo caminar.

 No quiero llenarlo más…
con lo que no es…
porque en esa falta…
algo de mí es.

 Es mi fantasma el que está eligiendo,
a quién amar y a quién dejar,
repito historias que no entiendo…
pero no puedo evitar.

 No es el otro… es el deseo,
que nunca se deja atrapar…
cuando dejo de taparlo…
empiezo a respirar.

 No sos lo que te falta,
ni lo que querés tener…
sos eso que insiste…
aunque no se deje ver.

Y el fantasma no se rompe…
pero puede aflojar,
cuando dejás de creerle…
y lo empezás a mirar.

 Es mi fantasma… ya lo veo,
no lo quiero eliminar…
si es parte de mi deseo…
lo voy a dejar estar.

 Y aunque nunca esté completo,
ya no me quiero engañar…
no hay objeto que me cierre…
pero hay vida en desear.

 No se trata de encontrar…
se trata de habitar…
eso que nunca se llena…
pero te hace amar.

Eso que te empuja

 

Flechas al Alma

Hay algo en vos…
que no se deja decir…
y sin embargo…
te hace vivir.

Te nombraron…
antes de llegar.

Dijeron cómo amar…
y te empezaste a armar.

Pero algo…
no encaja.

No entra…
y te hace buscar.

No sos del todo lo que decís…
hay algo ahí…
sin voz.

No se deja…
decir.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no se puede decir.

Eso…
te mueve por dentro.

Eso…
te hace vivir.

Saltás…
y volvés a empezar.

Algo tira…
no te deja parar.

Nada cierra…
y vuelve a faltar.

Eso…
no lo podés tener.

Pero vuelve…
y te hace querer.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no se puede atrapar.

Eso…
te habita adentro…

y te hace desear.

Y vos seguís…
creyendo que sos tu voz…

pero hay algo…
hablando en vos.

Cuando te nombrás…
algo se pierde.

Decís quién sos…
y algo se cierra.

Y eso…
insiste.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no lo voy a tapar.

Si eso vive…
lo dejo hablar.

No soy todo…
lo que ves en mí.

Soy eso…
que insiste…

y no se deja escribir.

Nada es tan tuyo…
ni siquiera vos.

Eso que decís ser…
ya pasó.

Lo que viene…
no tiene nombre.

Marca…
una dirección.

Flechas…
cuando tensás.

Hacia lo que amás.

7/4/26

Celda iluminada

Delirios de pobreza,
signado por la carencia,
desde chico comenzó
a percibir la diferencia.

Un mundo de caos y violencia
que parecía natural,
hijo del abuso,
del rechazo y la desesperanza emocional.

Un niño rebelde que un día
perdió la confianza,
dejó de intentar…
y en ese momento
se empezó a transformar.

La riqueza se le volvió insoportable,
quería llenar con materia
su miseria inrellenable.

Se inventó un personaje
que vestía de traje,
fuerte, estable y tranquilo…

Relacionarse y seducir
se le volvió una obligación,
le marcaban el camino
y la dirección.

Lo guiaba su instinto,
su animal a cualquier lugar,
buscaba saciarse
para poder llenarse…

Quería todo
y lo quería ya,
no había tiempo de esperar.
Se mudó a Recoleta,
a una vida coqueta,
donde preparó su marioneta.

Subjetividad falsificada,
sola y malinterpretada,
se estafaba a sí mismo
y a los demás
con una cáscara,
con un disfraz.
Y si bien a veces
las sustancias calmaban sus implicancias,
algo de culpa y consciencia
mostraban una luz
a la distancia.

Allí tampoco eran sus amigos,
no era su lugar.
Hasta que una sobredosis lo tumbó,
y en un trance…
Se vio desde arriba,
como en un Nirvana,
mientras un ángel a él acudía.
Mientras la muerte y la vida
de un hilo pendían,
allí entre tantos elefantes
que la tela aún sostenía.

El destino algo seguramente
pretendía…
porque supo otorgarle
un nuevo día.

Y otra vez se escapó…
sus alas desplegó,
se escapó de su casa
y de su destino,
buscando un nuevo cielo,
doblar su camino.

Paseaba perros para pagar sus cuentas,
cada vínculo lo sostenía,
su mascota era su vida…
pero nunca nada era suficiente,
cuando la pobreza
lo mira desde enfrente.

No era él quien conquistaba,
sino quien aparentaba
lo que creía que el otro esperaba…
lo que él mismo se inventaba.
Su inteligencia
no conocía otra forma de vivir,
y pasó dieciséis años
en piloto automático…
siempre en tono dramático.
Intentó cambiar
y se volvió un dador en exceso,
frente a un receptor en retroceso,
se vació…
y se quebró.

Hoy su sombra
lo sigue corriendo,
aunque vaya más rápido
que el viento…

¿Por qué corres?
¿De quién te escondes?
Cuando mirás al espejo…
y no te reconoces.

Nunca una respuesta recibió,
solo culpa y tormento consiguió…
hasta que, por la ruta
y bajo el sol,
varado quedó.
Y con el rabo entre las patas volvió.

Pero ese personaje…
algo aprendió:
el sufrimiento ahora
sería su cimiento.

No todo lo que ves es pobreza,
no todo es carencia,
no todas tus emociones
se pueden etiquetar igual
por el fantasma sensorial.

Lo que te hace mal
no es pobreza material,
no es Cabildo,
no es la gente,
no es la ciudad.

No es que te miren mal
por una condición inventada,
es que no te hallás
dentro de una celda iluminada.

Vos mismo te proyectás
en el campo, con los perros, adiestrando.

El pánico que a veces sentís
no es más que una alarma
que se escucha a la distancia…
Algo te está llamando,
no para asustar,
sino para dejar de escapar.
Yendo capa tras capa,
etapa por etapa,
lo reciente dolía…
pero no era más que un patrón
que una y otra vez se repetía.
Escapar no es solo irse
de aquello que a uno lo esclaviza,
es dejar de huir
cuando el acecho deja de existir.

Es encontrar el propio lugar,
es echar raíz y ordenar,
es estabilizar y confiar
para poder sanar.

Es mirar la vida de pie,
frente a frente.

Hoy se prioriza y estudia,
hoy lucha y entrena,
hoy contempla y revela.

Hoy aprende que de nada sirve tomar por tomar,
que con hambre no se puede pensar,
y un vacío
no se puede con objetos rellenar.

Hoy aprende a sostener sin forzar,
hoy se busca calmar.
Ya no corre para huir,
busca caminar…
y sacarse en bici a pasear,
aunque tenga que trabajar
y pedidos entregar.

Porque no es principio ni final,
es un proceso…
que algún día lo va a liberar.
Que está aprendiendo,
con conciencia,
a transitar.

4/4/26

Barajar de nuevo

 Barajar de nuevo, a veces uno se va de uno, in saber muy bien porque
 Da la vida por los otros y se olvida de volver.

Camina todas las batallas
pone el alma en la misión
pero el cuerpo tarde o temprano
pide pausa al corazón

 Porque todo en esta vida
tiene algo que enseñar
nada pasa porque sí
todo viene a despertar

 Y entonces barajar
y dar de nuevo
volver al alma
volver al fuego

 Cuidar lo que te hace bien
como un tesoro, no se vende, 
no se suelta, no se abandona
Barajar y dar de nuevo
volver a uno, volver al centro.

 Porque a veces menos
es mucho más y muchas veces
más… es menos

 Hay historias que se cruzan
como una cadena de luz alguien salva a otro día y otro salva tu virtud

 Capítulos y temporadas, personajes que se van, pero todo deja huellas
que después te guiarán

 Hay que ver bien los patrones
antes que te atrapen hoy
porque el alma siempre sabe
cuál camino es el mejor

Y entonces barajar
y dar de nuevo, volver al alma, volver al fuego.

Conectar con la Neshamá
otra vez, bailar, aprender
y renacer...

Barajar
y dar de nuevo

Porque el mundo es acción
Pero el alma necesita un poco
de silencio y de amor...

Salud, Chin-chin. Volver a uno, también es misión.

31/3/26

una flecha para superar - al súper yo


 El terrorismo de los pensamientos intrusivos que te secuestran del presente, que invaden tu cuerpo —que es tu hogar—. Disfrazados de inseguridad, cargados de emoción,
enfundados de ansiedad,
atentan contra la concentración de lo que esta sucediendo hoy.

 Una distracción en el momento justo
en que tenés que dar tu función.
Tu atención allí se divide…
Y así es como se pierde un reinado. 
El tuyo.

 Como una puerta hacia el pecado
que aguarda para castigarte,
un deseo que parece venir hacia vos
hasta destruirte.

 Pero…
¿qué pasa con tu propio deseo?
¿Hacia dónde quiere dirigirse tu voluntad cuando tus pensamientos justifican tus instintos
y tus emociones?

 Entonces hay una lucha entre deseos,
para ver quién conquista a quién.

Para ver si lográs vivir, si lográs brillar,
si te lográs liberar del terror de un tirano que te quiere capturar.

 Una voz interna que juzga,
que dice lo que está bien y lo que está mal. Una voz que exige, compara y culpa desde adentro, como si fuera la verdad absoluta.

 Una voz que mete miedo,
que te hace creer que nada alcanza,
que no sos suficiente.
Que te persigue. que castiga ante el minimo error.
Que se vende como la realidad,
que determina tu realeza,
que te hace dudar y te frena, paralizando la sangre en tus venas. 

 No se puede desactivar del todo de la severidad, pero sí ponerla en su lugar,
bajarle el volumen. Mandarla a pasear.
Que deje de manejar. Que no te lleve a cualquier destino que no sea el tuyo.

 El cuerpo vuelve al eje cuando distinguís eso. Y ahí la energía se redirige: hacia un río que no contamina,
sino que da vida.

 Vos otorgás vida al mundo…
o lo contrario. 
Esta vez lo voy a superar, esta vez, le voy a ganar. No me voy a dejar atrapar.

Es hora de despertar, es hora de liberarse de la esclavitud.
y no volver a caer en la misma trampa una vez más...

El súper yo


El súper yo (Flechas al alma)

 El terrorismo de los pensamientos intrusivo, me secuestran del presente, invaden lo que es mío.

 Mi cuerpo es mi casa, pero entran sin permiso, disfrazados de miedo, ansiedad y juicio.

 Atentan contra todo lo que estoy haciendo, justo en el momento en que me estoy poniendo.

 Mi atención se parte, se divide en dos
y en ese segundo… pierdo lo que soy.

 Y hay una lucha entre deseos
a ver quién toma el control
si el miedo que me persigue
o lo que quiere mi voz.

 Una voz que juzga, que dice lo que está bien que compara, exige… y nunca alcanza a ver que no soy eso que me quiere imponer

 No es la realidad… no la voy a obedecer
Una voz que asusta, que me quiere frenar, que me dice “no podés”, que me quiere parar, pero aunque siga hablando, no va a gobernar..

 Hoy manejo yo… no me va a llevar...

 Se vende como verdad, pero es solo presión, una idea disfrazada de definición, te mete en la cabeza que no sos suficiente y te deja quieto, dudando enfrente

 Te persigue, te castiga sin parar
te quiere convencer que no vas a llegar,
pero algo más profundo empieza a aparecer, una voluntad que no quiere ceder.

 No se apaga… pero baja el volumen
no desaparece… pero pierde costumbre
de decirme qué hacer, de marcar el camino, hoy elijo yo… hoy decido mi destino

 No es la realidad… es una voz interna
que si no la veo… me gobierna
pero cuando actúo, se queda fuera

 Y por primera vez, la vida me espera.

11/3/26

flechas al alma --> VOLVER A SER


En dónde hay un vacío,
Hay una pregunta sin respuesta.
Que busca sabiduría y comprensión.

 Entre telas y ruidos,
abrazado al olvido,
después de fracturar la inocencia.
Con un pie dentro del mundo
y otro en algo escondido que buscaba llamar la atención.

Por caminos torcidos,
en madrugadas perdidas,
con el pecho comprimido.

La vida muestra sombras,
heridas sin explicación,
Actuaciones como representantes 
De sentimientos sin valuartes.

Hasta que alguien viene y pone la palabra justa, da en el blanco con su interpretación, que funcionan como un abracadabras en la narrativa,
ahí, donde bombea el corazón.

Flechas al alma, flechas al alma,
que rompen la coraza que atrapan y  patinan.

Versos al alma, palabras que calman, que encaminan el destino
despiertos y vespertinos.

Flechas que sanan la herida, 
que cicatrizan enseñanzas y enderezan como las plantas su tutor que marca el camino.

Cuando el mundo se pierde
y nadie sabe qué hacer:
Dejen al corazón salir al patio
un ratito… a volver a ser.
A resolver jugando,
a recuperar la inocencia,
la confianza,
y dejar atrás la desesperanza.

La selva también habló
entre raíces y estrellas.
Y el silencio de la tierra
mostró su propia huella.

Tanto buscar afuera
para entender después
que no eran verbos
ni banderas, ni promesas celestiales.
Sino más bien peceras oceánicas,
orgánicas, de una profundidad
que nadie llega a conocer.
 
Allí, donde el humano no puede entrar,
pero el alma puede nadar
y respirar....






9/3/26

si se rompe, se rompe




Si se rompe, se rompe.

Hay alguien frente a un problema
que no estaba en el plan.
La máquina se queda en silencio,
y el día empieza a pesar.
Piensa en cuentas, en tiempos,
en todo lo que puede fallar.
Pero algo adentro le susurra
que pare un segundo a respirar.

Porque pelear con el destino
nunca cambió la verdad.

Si se rompe, se rompe.
Lo que tiene que ser, será.
A veces la vida empuja
para aprender a soltar.
Si se rompe, se rompe.
Nada se termina acá.
Siempre aparece otro camino
cuando uno se anima a mirar.


Entonces se va al rincón
donde la mente puede pensar.
Ese lugarcito simple
donde todo vuelve a encajar.
Tal vez no era el final del camino,
tal vez era una señal.
De abrir otra puerta en la vida,
de aprender a diversificar.


Si se rompe, se rompe.
Lo que tiene que ser, será.
A veces la vida empuja
para aprender a soltar.
Si se rompe, se rompe.
Nada se termina acá.
Siempre aparece otro camino
cuando uno se anima a mirar.

Y entiende algo sencillo
que nadie le vino a explicar:
que los problemas también
son mensajes como flechas al alma
que invitan a despertar.


Si se rompe, se rompe.
Lo que tiene que ser, será.
La calma siempre revela
lo que el miedo no deja mirar.
Si se rompe, se rompe.
Y el mundo sigue igual.
Porque el que sigue creando
siempre vuelve a empezar.

17/2/26

Todo al mismo tiempo y aquí uno

Desde una Materia subcutánea transgeneracional liberada de una mirada a otra mirada. Artesano. Asi es El ser humano. Yendo de un extremo al otro Yéndose para retornar. Sin abandonar. Aquello que uno cree que vale la pena, en la búsqueda del equilibrio autosustentable.

 Invirtiendo su ser. Pero no apostando. Confiando. Que todo es parte del gran todo y que tampoco hay escapatoria de la frecuencia de la oratoria. (Intrínseca y Extrinseca. Aurica consonante Forastera y foránea. 

 Cuando una bomba cae, uno debe ver bien a dónde esta ubicado, a dónde esta parado. Si toca mover o manterse. Si saltar de palito o de bomba.

 Pero que pasa cuando no podemos ver el futuro, cuando no se puede ver más allá y tenes que tomar una decisión.

 Cuando no se puede proyectar en un paño, en un mural que ya esta completado.

¿En qué momento se culmina la obra de un artista? Para saber el ello hay que saber cuándo cerrar el bolsón y también la boca si no quieres tragar agua. No se puede llevar todo un guardarropas en una valija, sobre todo en un viaje que no sabes cuando va terminar, sobretodo para el calor. Pantalones cortos para el frío. Para pensar aireado, para salir aireoso, para volar luego del fuego en búsqueda de nuevas tierras. Para poder seguir regando y no quedarse esperando que llegue un salvador.

 Un Salvador Dalí. Que me salve a mí y a tí. Es como un Ta-te-ti librado a la suerte. Te desresponsabiliza.

 Mejor hacete cargo. Y ello también puede ser Mantenerse inmóvil, sin escapar, aunque en otra dimensión, observando la escena del crisis para saber cuando es momento de retornar. En cámara lenta, sin dejarme afectar por las esquirlas del pasado, observando su composición química.

Hasta que finalmente creamos una imagen bonita y marcamos curso hacia allí.




30/1/26

La vida es un plural

 La palabra vida no tiene singular, es un plural. Porque mucho de lo que sucede acá, sucede allá. Porque como es arriba, es abajo y cuando se destraba uno, se destraba el otro. 

Vivir implica multiplicidad, vínculos, capas, mundos. Porque estamos conectados, los unos a los otros. Porque cuando lastimamos, nos lastimamos. Porque cuando amamos, nos amamos, y eso solo puede suceder cuando damos.

 A cada semana durante el año le toca su porción, en una torta de 54 partes,  
que va acompañando y guiando las energías del cosmos espiritual, dia a día. Traeyendo desafíos, en el momento mas propicio para hacerlo. Hay vientos a favor, momentos propicios y momentos que no, si estamos conectado con los vientos espirituales, debemos ver bien donde y cómo poner las velas, saber cuando ir contra la corriente y cuando dejarnos fluir para llegar a destino.

 Entonces estas ahí, hoy, en frente al mar rojo, rebelde, amante del mar y hoy el agua está más fría que nunca, pero sabes que lo que te limita deja tu vida trunca y este no es el momento ni la ocasión de que se termine la función. Porque asi es El show, porque tiene que continuar, al menos filmar, una temporada más.

 Es sabido que este el mundo de la acción. El mundo del siete. Organizando y estructurando la semana, para El séptimo día poder descansar. Desconectar lo mandando.
Salir del modo habitual, lo que ayudo mucho a no ponernos en automáticos.

 Es conectar lo sagrado, es tu momento de estudiar, en calma, por entendimiento, adquiriendo conocimiento. Contrayendo sabiduría, peldaño por peldaño.

 Hacia derecha se encuentra la bondad, la reciprocidad, la mismisidad, la comunidad. En donde todo fluye mientras se da, donde nos convertimos en conectores, a pesar de que todos a nuestro alrededor sueñen con ser contenedores.

 Si uno está conectado a la raíz, a la matriz de la fuenta infinita, está conectado con el infinito; y por la tanto: es infinito.

 Y justo ahi, lo tenes. Pero ya te haz hechado una fama y ya te has hechado a dormir.

 Aunque te hayan presupuestado y empaquetado, debes saber  que el futuro aún no esta escrito. Aunque ya nadie confie en tí como en el cuanto de Juanito (y el lobo). Tu no debes nunca dejar de creer en tí, en tu capacidad de transmutación, de transformación. 

 Para ello tenemos que soltar la mordedura de tu propia garrapata, que te inyecta su anestesia, quien se solidifica y se engancha a tu piel.

 Muchas veces nos sujetamos a algo, que no nos hace bien, y no nos movemos de ahí.
 Ahi es donde vale más, malo conocido, que bueno por conocer. 

 Pero porque tenemos miedo de fluir y nos aferramos a lo primero que encontramos para sobrevivir. No cobijamos en todo tipo de etiquetas.

 Quizas vivir es soltar justamente eso, despegarse. No lo sé. Habrá que intentarlo. Con Valentía y osadía. Con templanza, con convicción, seguro sobre cual es tu objetivo, cuál es tu dirección.

 Si bien el daño, tambien puede hacerte sabio, por medio de la decepción, la frustración o el sufrimiento cuando transitamos el camino izquierdo, el camino del rigor.

 Por eso, si puedo elegir, elijo el estribor, ciando se trata de mover mi embarcación
de una forma moderna, pasada pero futurista, conectado el ayer con el mañana, por medio del hoy.





7/1/26

El Despertar del títere y El titiritero

 Aquí y ahora puede ser después, 
sin caer en procrastinación, sino todo lo contrario.
También puede suceder al revés, 
por querer apurar determinada cuestión, 
puede terminar anulándola.

 Uno tiene dones, pero tiene que saber cuándo activarlos,
cuándo desactivarlos o bien cuándo deben estar en modo stand by, estar preparado. 
En estado de reposo, pero a la vez en espera.

 Si tenemos todo el día activado nuestro súper poder, 
nuestra cualidad, ésta inevitablemente se agota.
Como un motor que nunca se detiene.

 Muchas veces cuando estamos escuchando mucho un ruido nos acostumbramos a él y recién nos damos cuenta de su presencia, recién cuando éste se apaga, se calla o se detiene.

 Ahí un alivio suele sobre venir.
Un suspiro. Un bostezo.

 Todo el tiempo nos pasa esto como seres humanos, 
con el olfato, con la visión, pero por sobre todo con nuestra mente.

 Si tenemos la capacidad de tener una hiperactividad cerebral, que puede leer muchísimos estímulos al mismo tiempo, una hiper conexión, una hiper concentración.
Es necesario poder orientarlo en el momento justo, en un aquí y ahora determinado.
Que puede ser después. 
En el momento justo y preciso.

 Puesta en el lugar correcto, sin dudas esta nos llevará al éxito. 
Mal aprovechada, desperdiciada, solo traerá caos y agotamiento.

 Saber cuándo no, ser más consciente y atinado, 
para que la energía no se haya desperdiciado.

 En el momento en que aquello que está instalado y se esconde de manera invisible, 
desaparece, ya nada vuelve a ser lo mismo.

 Lo que antes no podíamos distinguir, 
ahora su ausencia se torna una necesidad.

 ¿Cómo es posible que no lo hayamos notado antes? 
Sólo vemos, oímos y sentimos lo que podemos diferenciar,
sólo la diferencia puede generar información.

 Salir del modo automático, nos podría ayudar.
Diferenciar es escuchar hasta nuestro propio respirar. 
La fuerza que utilizamos para sostener un vaso. 
La forma en que pisamos en cada paso que damos.



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