La palabra vida no tiene singular, es un plural. Porque mucho de lo que sucede acá, sucede allá. Porque como es arriba, es abajo y cuando se destraba uno, se destraba el otro.
Vivir implica multiplicidad, vínculos, capas, mundos. Porque estamos conectados, los unos a los otros. Porque cuando lastimamos, nos lastimamos. Porque cuando amamos, nos amamos, y eso solo puede suceder cuando damos.
A cada semana durante el año le toca su porción, en una torta de 54 partes,
que va acompañando y guiando las energías del cosmos espiritual, dia a día. Traeyendo desafíos, en el momento mas propicio para hacerlo. Hay vientos a favor, momentos propicios y momentos que no, si estamos conectado con los vientos espirituales, debemos ver bien donde y cómo poner las velas, saber cuando ir contra la corriente y cuando dejarnos fluir para llegar a destino.
Entonces estas ahí, hoy, en frente al mar rojo, rebelde, amante del mar y hoy el agua está más fría que nunca, pero sabes que lo que te limita deja tu vida trunca y este no es el momento ni la ocasión de que se termine la función. Porque asi es El show, porque tiene que continuar, al menos filmar, una temporada más.
Es sabido que este el mundo de la acción. El mundo del siete. Organizando y estructurando la semana, para El séptimo día poder descansar. Desconectar lo mandando.
Salir del modo habitual, lo que ayudo mucho a no ponernos en automáticos.
Es conectar lo sagrado, es tu momento de estudiar, en calma, por entendimiento, adquiriendo conocimiento. Contrayendo sabiduría, peldaño por peldaño.
Hacia derecha se encuentra la bondad, la reciprocidad, la mismisidad, la comunidad. En donde todo fluye mientras se da, donde nos convertimos en conectores, a pesar de que todos a nuestro alrededor sueñen con ser contenedores.
Si uno está conectado a la raíz, a la matriz de la fuenta infinita, está conectado con el infinito; y por la tanto: es infinito.
Y justo ahi, lo tenes. Pero ya te haz hechado una fama y ya te has hechado a dormir.
Aunque te hayan presupuestado y empaquetado, debes saber que el futuro aún no esta escrito. Aunque ya nadie confie en tí como en el cuanto de Juanito (y el lobo). Tu no debes nunca dejar de creer en tí, en tu capacidad de transmutación, de transformación.
Para ello tenemos que soltar la mordedura de tu propia garrapata, que te inyecta su anestesia, quien se solidifica y se engancha a tu piel.
Muchas veces nos sujetamos a algo, que no nos hace bien, y no nos movemos de ahí.
Ahi es donde vale más, malo conocido, que bueno por conocer.
Pero porque tenemos miedo de fluir y nos aferramos a lo primero que encontramos para sobrevivir. No cobijamos en todo tipo de etiquetas.
Quizas vivir es soltar justamente eso, despegarse. No lo sé. Habrá que intentarlo. Con Valentía y osadía. Con templanza, con convicción, seguro sobre cual es tu objetivo, cuál es tu dirección.
Si bien el daño, tambien puede hacerte sabio, por medio de la decepción, la frustración o el sufrimiento cuando transitamos el camino izquierdo, el camino del rigor.
Por eso, si puedo elegir, elijo el estribor, ciando se trata de mover mi embarcación
de una forma moderna, pasada pero futurista, conectado el ayer con el mañana, por medio del hoy.