Cuando nos encontramos atrapados
en un caparazón que ya nos queda chico, surge una sensación de desesperación.
Un grillete interno
que no deja avanzar,
como un techo de cristal
que quizás no vemos,
pero allí está.
Como un anillo que tienes atorado, debe ser cortado, ese techo debe ser pulverizado.
Puede lastimarnos,
y dejarnos a la intemperie,
vulnerables a un nuevo hábitat desconocido, fuera de la matriz.
Pero es hora de salir. Quizas desde abajo, por donde encuentres el atajo.
Allí afuera, donde descubramos nuestra verdadera desnudez
y entendamos que necesitamos
revestirnos de nuevas pieles y de plumas para sortear las bromas.
Protégete, busca refugio,
descansa, recarga energías
y vuelve a empezar.
Sal a explorar
Pero esta vez,
desde otro lugar:
un cielo más arriba.
— Imagocampbells