24/4/26

Correspondencias espirituales


AJAREI MOT- KEDOSHIM 5786

 No hay coincidencias. Hay correspondencias espirituales. Cuando dos puntos se alinean a través de un tercero —un objetivo en común— aparece una responsabilidad mutua.

Cuando el recipiente está listo para recibir, cuando hay predisposición, cuando lo creemos… recién entonces lo creamos. Sin excusas, sin justificaciones, sin someterlo al tiempo: habitando un espacio. Estar en el lugar correcto, aquel que potencia, y no donde la energía se disipa y la vida merma.

Hay prohibiciones en el trabajo sagrado. No son morales ni sociales: son configuraciones de conexión entre la luz y el recipiente que la contiene. Para revelar, no para romper. Por eso se delimita lo que confunde, lo que mezcla, lo que desordena.

No toda unión es unión. Algunas ocultan más de lo que revelan. Se cruzan niveles que, en lugar de construir, fracturan: una fuga, un corte, una rotura. Antes de elevarnos, debemos separarnos. Antes de hacer bien, dejar de hacer mal.

La desnudez, así entendida, no es ausencia sino desborde: es aquello que soltamos de manera inconsciente. Recibimos y damos, pero en el medio no procesamos ni encarnamos. No hay integración: hay fuga. No eleva lo mundano porque no lo trabaja, lo expone sin transformarlo.

Por eso aparecen las vestiduras y las investiduras. No como ocultamiento, sino como forma. Repetir, observar, escuchar. Poner límites, arropar, cubrir esa desnudez. Porque lo que revela no es lo que falta, sino lo que hacés: tus acciones, tus reacciones, tus construcciones y tus demoliciones.

Romper los ídolos es empezar a sanar, rearmar una nueva estructura. Después de deconstruirme, construir un nuevo santuario: compartido, como espacio para recibir la Presencia divina. Dejarla posar, y no dejarla pasar.

Enfocado en el trabajo interior, dando lo mejor para el bien común. Ponerme en pie: corregido, arrepentido, pero parte de algo mucho más grande. Se debe poder trabajar el pedir —durante 51 días, atravesando portones, cada uno como un portal— sin excusas, sin venganza, sin rencor; con misericordia, con amor, con bondad, y también con límites.

Para entender, para aprender a amar, hay que saber por dónde comenzar. Muchas veces es desde lo más terrenal: en lo conocido, en lo negativo, en eso que podemos identificar. En lo que me toca, en lo que no me gusta que me hagan.

Pero ese es solo el inicio. Partir de uno para comprender al otro. Despertar la empatía como salida del egoísmo, salir a buscarla. Proyectar hacia afuera lo que adentro duele, pero transformado.

Otredad. Un sentimiento que nace dentro y se expresa sano, incluso frente a quien llamamos “malo”.

Pensar en el otro, ponerse en su lugar, no es opcional: es responsabilidad. Porque ahí empieza la adhesión a lo divino. Sin contracción del yo, no hay lugar para los demás.

22/4/26

economía espiritual

Había una vez
una semilla…

que sos vos.

Uno nunca sabe
cuántos árboles
van a salir de ahí.

Todo se mezcla,
se expande,
se pierde,
se muda de continente…
y se vuelve a encontrar.

Generaciones hablando
en distintos idiomas
de lo mismo.

Insistiendo.
Repitiendo.
Lo que vos repetís.

Hasta que uno llega…
y sale andando.

Hijos que se fueron,
nietos que volvieron.

Pieles que se estremecieron.

Historias que se entrecruzan
en un mandala
que nadie termina de ver.

Uno se mueve,
aprende,
se equivoca,
y vuelve…

en espiral.

Como un tren
que avanza tirando semillas,
regando con lluvias el camino.

Sembrando afuera…
para que algo crezca adentro.

Y en el medio…
pasa todo.

Acá estás.

Viajando en un vagón
que no es tan privado.

Donde lo que hacés
toca al de al lado.

Lo que das
se multiplica.

Lo que cuidás
se potencia.

Lo que regás
te alimenta.

Inscribís una página
que no es solo tuya.

Una escena
en una película compartida.

Cuidás —o no—
tu economía espiritual.

Cada gesto
es energía en movimiento.

Disparás flechas
que no vuelven.

A veces no sabés
dónde caen…

pero caen.

Y algo queda.

La vida debería tener un cartel:
“Cuidado… recién pintado”.

Aunque seis mil años
ya hayan pasado.

Pantallas encendidas.
Mentes conectadas.

Un solo cuerpo
mirándose en partes.

Datos que viajan
más rápido que el tiempo…

y un sentido
que llega más lento.

Estamos todos
en la misma red.

Sin saber bien
qué estamos tejiendo.

Cada vida
es una parte.

Cada acto
una inscripción.

No venimos del pasado.

Somos el pasado
reencarnado
en acción.

Lo que empieza en uno
se vuelve en los demás.

Se multiplica.
Se transforma.
Sigue.

No somos muchos.

Somos uno.

Aunque a veces
no queramos.

Dr. Square - Arte como estandarte



Ante los oscurecimientos, esclarecimiento
Con un moño en cada encuentro
Contando los mismos cuentos
recibiendo para dar, se sabía manejar.

Acumulando sabiduría,
la tuya es mía,
gasto su vida, 
repartió toda su energía,
y ahora mendiga y nadie le convida.

Sin pensar, creando
Sin sobrevivir, viviendo
Sin percibir, sintiéndolo

Y aunque se me meten entre los dientes
tengo escarbadientes.
Sin pisar para subir, 
Tirando el maletín.

En qué mundo estamos viviendo,
En qué nos estamos convirtiendo.



x Imagocampbells

La Escena actuada afuera

El otro es mi espejo,
lo que le hago me digo…
y en el camino…
lastimo.

Sostengo la escena
para no salirme de ella,
me agarro de otros
cuando la cuerda tiembla.
No es el otro…
soy yo.

Soy un Pokémon…
tratando de atraparme,
me pierdo en escenas
para poder mirarme.
Lanzo mis actos
sin saber por qué…
y en lo que te hago…
me encuentro otra vez.

Quiero que siga,
que no se rompa el final,
controlo todo
para no soltar.
Pero cuanto más aprieto…
más se va…
y lo que no nombro
me empieza a actuar.

Y eso se termina
cuando te centrás…
cuando te canalizás…
cuando te callás,
cuando te perdonás…
cuando soltás…
cuando no controlás.

Recién ahí…

Ya no soy la escena…
la puedo mirar,
lo que antes actuaba
empieza a hablar.

Si logro nombrarlo…
deja de proyectar…
una historia sin fin
puede terminar.

No sos mi reflejo…
sos mi encuentro.
No sos un espejo…
sos alguien mirando.

Creí que te veía…
y me estaba viendo.
Me miro en vos…
pero vos también estás.
Me miro en vos…
pero el agua no es solo mía.

Te usé de espejo…
pero no vi solo mi reflejo…
me olvidé que vos también sentís…
vos también mirás.
Te usé de espejo…
para no mirarme.

Y por eso…
no dejo de reprocharme.

Es hora de…
despabilarme.
Llevarlo hacia adentro…
a donde todo empezó.

Quedármelo…
aprender a guiarlo.

Para que no muerda…
no ladre…
no rasguñe…
y poder jugar
sin lastimar.
Saber frenar…
antes de cruzar.

Recién ahí…
flotás.

uia.

16/4/26

de ir y devenir

✨ Ir y devenir


Salir de la estructura
que impone el carrusel
que te enseñaron en la escuela…

y en las telenovelas.


Repetir…


Una y otra vez
la misma vuelta.


No hay una sola voz.
No hay una sola canción.


Hay ritmos.
Hay vientos.
Hay direcciones.


Ir…
y devenir…


No todo es seguir…
también es elegir.


Te hacen creer
que si sacás la sortija… ganás.


Pero el premio…
es una vuelta más…


Te pueden enseñar…


Pero vos elegís
qué tomar
y qué soltar.


De las virtudes…
y los vicios
de los demás.


No te pueden obligar
a comer todo lo que hay en el plato…


si todavía
no te pusiste los zapatos.


Ensillá ese caballo…


Cuando la sortija tomás…


Te están cazando…
y creés que cazás.


Hay veces que perder
es lo único
que te deja escapar.


Ante la duda…
te quedás.


Siempre es más fácil
seguir girando…


que salir a navegar.


Ir…
y devenir…


Dejá de girar…


empezá a elegir.


Hay mucho por descubrir…


y crear.

12/4/26

Cuando las palabras no alcanzan

 
 Hay veces…
en que las palabras no alcanzan…

 Cuando las respuestas no están…
hay que subir un nivel más.
Porque no todo se trata de entender,
ni de reconocer…
menos aún en medio del dolor.
A veces lo único que sostiene…
es la conexión,
con algo que no ves…

 Saber —o al menos creer—
que todo es parte de un gran todo…
no te deja a la deriva.
Un ángel que acompaña y guía…
un mástil en la tormenta…
algo que te abraza…
para no caer.

 Cuando no alcanza lo que entendés…
algo en vos empieza a hablar,
no desde la razón…
sino desde lo más profundo.
No todo se sana entendiendo…
y en ese latido interno…
empieza el camino a seguir.

 Está bien llorar…
aunque llueva en el mar…
hay un cielo más y más
Algunas vivencias son piezas…
que hoy ya no están…
pero siguen ocupando un lugar.
Y aunque no lo veas claro…
aunque no lo puedas nombrar…
algo en vos te sigue guiando
allí está.

 Cuando todo cae en remolino…
y no sabés hacia dónde ir…
algo en vos sigue hablando…
aunque no lo estés escuchando

 Cuando no alcanza todo lo que sabes…
Cuando no te reconoces 
no es desde la razón…
sino desde lo más profundo.

 No todo se sana entendiendo…
y desde ese latido interno…
se derrite el congelamiento.

 Los sueños despiertan una emoción,
un lenguaje sin palabras…
símbolos que no se pueden explicar…
pero señalan.
Marcan el pulso…
un ritmo…
que pide ser escuchados.

 Hay imágenes que retornar una vez más…
que tienen algo que mostrar…
desde el eco de tu alma…
que se quiere hacer escuchar.

 Lo que negás… te somete.
Lo que aceptás… te transforma.

 Cuando ya no alcanza explicar…
sintonizá bien dial, el ruido No deja escuchar
hay algo más grande en vos…

 Quizás no encuentres certezas…
tal vez no las haya 

 Deja de esperar
lo que tarda en llegar 
pero es para vos
siempre encuentra la forma, su momento y su lugar

 Confía, Confiá…
Cuando nadie más

CAMBIO DE ESCENA


 No sos lo que ves…
sos lo que imaginás…

Sin darte cuenta…
te estás actuando.
Siempre la misma historia, 
distinto lugar, caras nuevas… 
pero igual final,
algo se repite sin avisar…
como si alguien la volviera a armar.

 No es el mundo que te viene a buscar,
hay una escena que no dejás de montar,
un guión oculto, difícil de mirar…
donde siempre sabés cómo terminar.

 No es casualidad…
eso que te pasa…
es una forma…
de sostener la falta.

 Es mi fantasma el que está hablando,
el que arma todo sin preguntar,
me hace amar de cierta forma…
y también fracasar.
No es el otro… soy yo mirando,
desde un lugar que no puedo soltar…
si cambio la escena por dentro…
todo puede cambiar.

 Busco algo que no puedo encontrar,
pero igual no dejo de intentar,
no es ese cuerpo, ni ese lugar…
es otra cosa… que no sé nombrar.
Ese vacío que no se va,
no es un error que hay que arreglar,
es el motor… es lo que está…
haciendo al deseo caminar.

 No quiero llenarlo más…
con lo que no es…
porque en esa falta…
algo de mí es.

 Es mi fantasma el que está eligiendo,
a quién amar y a quién dejar,
repito historias que no entiendo…
pero no puedo evitar.

 No es el otro… es el deseo,
que nunca se deja atrapar…
cuando dejo de taparlo…
empiezo a respirar.

 No sos lo que te falta,
ni lo que querés tener…
sos eso que insiste…
aunque no se deje ver.

Y el fantasma no se rompe…
pero puede aflojar,
cuando dejás de creerle…
y lo empezás a mirar.

 Es mi fantasma… ya lo veo,
no lo quiero eliminar…
si es parte de mi deseo…
lo voy a dejar estar.

 Y aunque nunca esté completo,
ya no me quiero engañar…
no hay objeto que me cierre…
pero hay vida en desear.

 No se trata de encontrar…
se trata de habitar…
eso que nunca se llena…
pero te hace amar.

Eso que te empuja

 

Flechas al Alma

Hay algo en vos…
que no se deja decir…
y sin embargo…
te hace vivir.

Te nombraron…
antes de llegar.

Dijeron cómo amar…
y te empezaste a armar.

Pero algo…
no encaja.

No entra…
y te hace buscar.

No sos del todo lo que decís…
hay algo ahí…
sin voz.

No se deja…
decir.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no se puede decir.

Eso…
te mueve por dentro.

Eso…
te hace vivir.

Saltás…
y volvés a empezar.

Algo tira…
no te deja parar.

Nada cierra…
y vuelve a faltar.

Eso…
no lo podés tener.

Pero vuelve…
y te hace querer.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no se puede atrapar.

Eso…
te habita adentro…

y te hace desear.

Y vos seguís…
creyendo que sos tu voz…

pero hay algo…
hablando en vos.

Cuando te nombrás…
algo se pierde.

Decís quién sos…
y algo se cierra.

Y eso…
insiste.

Eso…
no tiene nombre.

Eso…
no lo voy a tapar.

Si eso vive…
lo dejo hablar.

No soy todo…
lo que ves en mí.

Soy eso…
que insiste…

y no se deja escribir.

Nada es tan tuyo…
ni siquiera vos.

Eso que decís ser…
ya pasó.

Lo que viene…
no tiene nombre.

Marca…
una dirección.

Flechas…
cuando tensás.

Hacia lo que amás.

7/4/26

Celda iluminada

Delirios de pobreza,
signado por la carencia,
desde chico comenzó
a percibir la diferencia.

Un mundo de caos y violencia
que parecía natural,
hijo del abuso,
del rechazo y la desesperanza emocional.

Un niño rebelde que un día
perdió la confianza,
dejó de intentar…
y en ese momento
se empezó a transformar.

La riqueza se le volvió insoportable,
quería llenar con materia
su miseria inrellenable.

Se inventó un personaje
que vestía de traje,
fuerte, estable y tranquilo…

Relacionarse y seducir
se le volvió una obligación,
le marcaban el camino
y la dirección.

Lo guiaba su instinto,
su animal a cualquier lugar,
buscaba saciarse
para poder llenarse…

Quería todo
y lo quería ya,
no había tiempo de esperar.
Se mudó a Recoleta,
a una vida coqueta,
donde preparó su marioneta.

Subjetividad falsificada,
sola y malinterpretada,
se estafaba a sí mismo
y a los demás
con una cáscara,
con un disfraz.
Y si bien a veces
las sustancias calmaban sus implicancias,
algo de culpa y consciencia
mostraban una luz
a la distancia.

Allí tampoco eran sus amigos,
no era su lugar.
Hasta que una sobredosis lo tumbó,
y en un trance…
Se vio desde arriba,
como en un Nirvana,
mientras un ángel a él acudía.
Mientras la muerte y la vida
de un hilo pendían,
allí entre tantos elefantes
que la tela aún sostenía.

El destino algo seguramente
pretendía…
porque supo otorgarle
un nuevo día.

Y otra vez se escapó…
sus alas desplegó,
se escapó de su casa
y de su destino,
buscando un nuevo cielo,
doblar su camino.

Paseaba perros para pagar sus cuentas,
cada vínculo lo sostenía,
su mascota era su vida…
pero nunca nada era suficiente,
cuando la pobreza
lo mira desde enfrente.

No era él quien conquistaba,
sino quien aparentaba
lo que creía que el otro esperaba…
lo que él mismo se inventaba.
Su inteligencia
no conocía otra forma de vivir,
y pasó dieciséis años
en piloto automático…
siempre en tono dramático.
Intentó cambiar
y se volvió un dador en exceso,
frente a un receptor en retroceso,
se vació…
y se quebró.

Hoy su sombra
lo sigue corriendo,
aunque vaya más rápido
que el viento…

¿Por qué corres?
¿De quién te escondes?
Cuando mirás al espejo…
y no te reconoces.

Nunca una respuesta recibió,
solo culpa y tormento consiguió…
hasta que, por la ruta
y bajo el sol,
varado quedó.
Y con el rabo entre las patas volvió.

Pero ese personaje…
algo aprendió:
el sufrimiento ahora
sería su cimiento.

No todo lo que ves es pobreza,
no todo es carencia,
no todas tus emociones
se pueden etiquetar igual
por el fantasma sensorial.

Lo que te hace mal
no es pobreza material,
no es Cabildo,
no es la gente,
no es la ciudad.

No es que te miren mal
por una condición inventada,
es que no te hallás
dentro de una celda iluminada.

Vos mismo te proyectás
en el campo, con los perros, adiestrando.

El pánico que a veces sentís
no es más que una alarma
que se escucha a la distancia…
Algo te está llamando,
no para asustar,
sino para dejar de escapar.
Yendo capa tras capa,
etapa por etapa,
lo reciente dolía…
pero no era más que un patrón
que una y otra vez se repetía.
Escapar no es solo irse
de aquello que a uno lo esclaviza,
es dejar de huir
cuando el acecho deja de existir.

Es encontrar el propio lugar,
es echar raíz y ordenar,
es estabilizar y confiar
para poder sanar.

Es mirar la vida de pie,
frente a frente.

Hoy se prioriza y estudia,
hoy lucha y entrena,
hoy contempla y revela.

Hoy aprende que de nada sirve tomar por tomar,
que con hambre no se puede pensar,
y un vacío
no se puede con objetos rellenar.

Hoy aprende a sostener sin forzar,
hoy se busca calmar.
Ya no corre para huir,
busca caminar…
y sacarse en bici a pasear,
aunque tenga que trabajar
y pedidos entregar.

Porque no es principio ni final,
es un proceso…
que algún día lo va a liberar.
Que está aprendiendo,
con conciencia,
a transitar.

4/4/26

Barajar de nuevo

 Barajar de nuevo, a veces uno se va de uno, in saber muy bien porque
 Da la vida por los otros y se olvida de volver.

Camina todas las batallas
pone el alma en la misión
pero el cuerpo tarde o temprano
pide pausa al corazón

 Porque todo en esta vida
tiene algo que enseñar
nada pasa porque sí
todo viene a despertar

 Y entonces barajar
y dar de nuevo
volver al alma
volver al fuego

 Cuidar lo que te hace bien
como un tesoro, no se vende, 
no se suelta, no se abandona
Barajar y dar de nuevo
volver a uno, volver al centro.

 Porque a veces menos
es mucho más y muchas veces
más… es menos

 Hay historias que se cruzan
como una cadena de luz alguien salva a otro día y otro salva tu virtud

 Capítulos y temporadas, personajes que se van, pero todo deja huellas
que después te guiarán

 Hay que ver bien los patrones
antes que te atrapen hoy
porque el alma siempre sabe
cuál camino es el mejor

Y entonces barajar
y dar de nuevo, volver al alma, volver al fuego.

Conectar con la Neshamá
otra vez, bailar, aprender
y renacer...

Barajar
y dar de nuevo

Porque el mundo es acción
Pero el alma necesita un poco
de silencio y de amor...

Salud, Chin-chin. Volver a uno, también es misión.

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