lo que le hago me digo…
y en el camino…
lastimo.
Sostengo la escena
para no salirme de ella,
me agarro de otros
cuando la cuerda tiembla.
No es el otro…
soy yo.
Soy un Pokémon…
tratando de atraparme,
me pierdo en escenas
para poder mirarme.
Lanzo mis actos
sin saber por qué…
y en lo que te hago…
me encuentro otra vez.
Quiero que siga,
que no se rompa el final,
controlo todo
para no soltar.
Pero cuanto más aprieto…
más se va…
y lo que no nombro
me empieza a actuar.
Y eso se termina
cuando te centrás…
cuando te canalizás…
cuando te callás,
cuando te perdonás…
cuando soltás…
cuando no controlás.
Recién ahí…
Ya no soy la escena…
la puedo mirar,
lo que antes actuaba
empieza a hablar.
Si logro nombrarlo…
deja de proyectar…
una historia sin fin
puede terminar.
No sos mi reflejo…
sos mi encuentro.
No sos un espejo…
sos alguien mirando.
Creí que te veía…
y me estaba viendo.
Me miro en vos…
pero vos también estás.
Me miro en vos…
pero el agua no es solo mía.
Te usé de espejo…
pero no vi solo mi reflejo…
me olvidé que vos también sentís…
vos también mirás.
Te usé de espejo…
para no mirarme.
Y por eso…
no dejo de reprocharme.
Es hora de…
despabilarme.
Llevarlo hacia adentro…
a donde todo empezó.
Quedármelo…
aprender a guiarlo.
Para que no muerda…
no ladre…
no rasguñe…
y poder jugar
sin lastimar.
Saber frenar…
antes de cruzar.
Recién ahí…
flotás.
uia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario