El poder de la palabra
no es solo hablar por hablar,
una frase puede abrirte
o dejarte sin lugar.
El poder de la palabra
puede herir, puede cuidar,
puede dejarte en el círculo
o ayudarte a espiralar.
Por eso cuidado,
respeto y conciencia,
que lo que digo toca
la vida que presencia.
Por eso cuidado,
con forma y con lugar,
que una verdad sin alma
también puede lastimar.
Hay palabras que levantan,
hay palabras que te hunden,
hay palabras que se quedan
dando vueltas y confunden.
Hay palabras que decretan,
que proyectan, que condenan,
y otras que llegan despacio
y al corazón lo ordenan.
Cada letra trae un peso,
cada nombre una señal,
cada oración abre un mundo
o lo puede encerrar.
El poder de la palabra
no es solo hablar por hablar,
una frase puede abrirte
o dejarte sin lugar.
El poder de la palabra
puede herir, puede cuidar,
puede dejarte en el círculo
o ayudarte a espiralar.
Entre lo que me pasa
y lo que voy a responder,
hay un instante sagrado
donde puedo renacer.
No quiero hablar para vencerte,
no quiero hablar para ganar,
quiero encontrar una palabra
que también pueda escuchar.
Porque hablar también es crear,
también es formar,
también puede romper,
también puede abrazar.
Por eso cuidado,
respeto y conciencia,
que toda palabra
también deja presencia.
El poder de la palabra
no es solo hablar por hablar,
una frase puede abrirte
o dejarte sin lugar.
El poder de la palabra
puede herir, puede cuidar,
puede dejarte en el círculo
o ayudarte a espiralar.
Final:
Que mi palabra no sea piedra,
que sea borde, que sea hogar,
que si nombro no te cierre,
que te ayude a respirar.
Esta versión ya funciona como sinopsis viva porque condensa el libro sin explicar teoría: estímulo-respuesta, palabra, cuidado, conciencia, círculo, espiral, respeto, transmisión. El estribillo es lo que más conviene fijar musicalmente.
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